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Crónica Festival Cruïlla 2017

Crónica Festival Cruïlla 2017

Un año más el festival Cruïlla abría sus puertas dotando a la ciudad de Barcelona de otro destacable evento musical. _Underscore ,como de costumbre, estuvo allí.

La jornada del viernes llegamos a tiempo para poder ver la mitad del concierto de Ani DiFranco. La cantautora estadounidense dio un recital correcto pero de esos que se olvidan pronto. Confieso que le tenía ganas, aunque cuatro canciones después de estar en el escenario “Cruïlla Enamora”, ya ojeaba el programa buscando otras alternativas. En otros tiempos la de Buffalo transmitía sensaciones memorables en sus directos y eso, con diecinueve álbumes de estudio, ya es muy difícil de conseguir. No obstante, el sonido, con algunos altibajos, fue justo.

Nuestra siguiente parada fueron Two Door Cinema Club. A un servidor esta banda no le atrae lo más mínimo y aun así disfrutó agradablemente de sus chiclosos hits. Cabe destacar también que el escenario principal “Estrella Damm” estaba sin duda dotado de muchas más ventajas sonoras que el resto. El trío británico logró montar la primera gran fiesta del finde. Numerosas hordas de seguidores botaron con los pildorazos pop de Alex Trimble y compañía. La más aclamada y celebrada sin duda “What You Know”, que pudimos contemplar desde la idílica terraza habilitada solo para unos pocos elegidos. Es lo que tiene tener amigas influencers.

De nuevo traslado al “Cruïlla Enamora” para deleitarnos con el folk pop de The Lumineers. También en formato de trío, el combo de Denver convenció rotundamente a los muchos asistentes de su show. Sonido impecable, quizá demasiado y sea ese el “pero” que les encuentro. A veces tanta perfección aburre. La canción que les encumbró hace ya cinco años fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a su espectáculo, e hicieron bien porque aunque sea la que les abrió todas las puertas, es probablemente su composición menos elaborada. Versión acertada de _”Subterranean Home Blues”_ de Dylan, buenos momentos con sus nuevos hits _”Ophelia”y “Cleopatra”_y otros más soporíferos cuando el azúcar empalaga demasiado en sus medios tiempos. Voces y sonido cristalino envolvieron la actuación convirtiéndola en una grata experiencia para el público.

Desde la privilegiada terraza vip contemplamos como Jamiroquai ya no da espectáculo en directo, sino que se limita a cantar. No puedo entrar en si lo hizo bien o mal, pues nunca he escuchado un disco suyo. Lo que sí puedo decir es que sonaban bien tanto las notas musicales como vocales. Unas visuales no muy curradas, un chandal de yonqui noventero, un gorro de bufón y poco más que pueda añadir alguien como yo que no conoce su obra.

El Sábado acudimos pronto a el escenario “Radio 3” para no perder detalle del directo de Exquirla. Como ya sabrán, la banda es el fruto de la unión entre Toundra y El Niño de Elche. Contundente sonido y espectáculo el que tuvo lugar en uno de los escenarios más agradables del festival. Uno no puede evitar recordar los buenos tiempos del Primavera Sound, en aquel mismo espacio con el escenario ATP. La propuesta es una apuesta segura: a la gran contundencia de los ritmos de Toundra se le añaden los poemas de el de Elche y la ecuación sale ganando. El único inconveniente fue el sol abrasador que cegaba a los muchos asistentes presentes.

Después, y con el sol aún abrasando las cabezas, nos acercamos a otro de los escenarios que no habíamos catado el viernes, el escenario “Time Out”. Benjamin Clementine y su piano estaban desgranando las canciones del que será su nuevo disco, _”I Tell a “. Le acompañaban bajo, batería y un coro de cuatro mujeres todas vestidas de blanco. Poca gente la que consiguió congregar el londinense. El sonido era correcto pero quizá su mezcla de chanson, jazz y pop de cámara, no era lo más apropiado para el soporífero momento de la tarde y su actuación lució descafeinada.

Volvimos al “Radio 3” donde daba comienzo el show del ex Standstill Eric Montefusco. Desde _Underscore le damos la enhorabuena porque como él mismo indicó sobre el escenario, acaba de ser papá. Lo confesó como una excusa por si el directo sonaba regulero ya que según informó llevaba cuatro días sin dormir. Tocaron el álbum “Meridiana”, primera referencia discográfica en solitario del vocalista. En escena batería, acordeón, el propio Eric con acústica y un bajo completaban la formación. Canciones como la que da título al disco, “Todo Para Todos”, “Flauta Man” o “Vida Plena” tienen muy buenas intenciones sólo que quizá un escenario al aire libre no sea el mejor lugar para disfrutarlas y ,siento decirlo, pero se echa mucho de menos algo de distorsión teniendo en frente a alguien como el señor Montefusco.

Y por fin, 21:45, hora de Ryan Adams. Antes de que él y su banda aparecieran en el escenario “Time Out”, una voz salía de los altavoces indicando que por favor todo el mundo apagará los flashes de cámaras y móviles ya que Ryan podría llegar a suspender su actuación si alguien le deslumbraba debido a que padece la enfermedad de Ménière _un trastorno del oído interno que causa vértigos y se puede disparar con los fogonazos bruscos de luz_. Toda una declaración de que estamos hablando de un excéntrico personaje. Directo a la yugular de los ansiosos presentes _no tocaba en Barcelona desde 2002_ con la abrasiva “Do You Still Love Me?” tema que abre su último trabajo “Prisioner” y del que tocaron cuatro de las más guitarreras: “Gimme Something Good” y “Stay With Me” del anterior trabajo con título homónimo publicado en 2014. Aparición estelar de una especie de monje con careta de demonio a la pandereta en dos de los temas más rápidos de aquel primer “Heartbreaker” del año 2000. Punteos sobre el amplificador del propio Adams reivindicándose como una super rock star mientras el público enloquecía haciendo los cuernos. Un gran directo en cuanto a sonido y espectáculo aunque para un humilde servidor se pasó con tantas canciones de rock de estadio y esa pose a lo … ¿Bon Jovi?. Me esperaba más referencias a “Gold”, tan sólo la mítica “New York, New York” y la enorme “When The Stars Go Blue” momento en el que os aseguro que no fui el único en alegrarse de que bajara de revoluciones. Un par de concesiones también para los discos que facturó a lo largo de su carrera junto a The Cardinals como la tremenda “Cold Roses”. Y ya para acabar en lo más alto sacó a relucir esa vena folki que mostraba en sus inicios con la obra maestra de “Come Pick Me Up” dejando unas caras de infinita felicidad entre la mayoría de los presentes. Banda destacable la que acompaña al trovador de Jacksonville. Sobre todo y por encima de los demás sobresalió Todd Wisenbaker acompañando con sus riffs de guitarras. Finalmente y ya con el escenario vacío la gente reclamaba más y me sorprendió ver que el fucking master de Ryan volvía acústica en mano para rematar la faena. “My Winding Wheel” fue la elegida para ese especial cierre. Una lástima que la voz y la guitarra sonaran tan bajas en dicho broche final.

Luego, tras cenar algo, ya me podía ir a casa más feliz que unas castañuelas después de haber visto en directo, por fin, a uno de mis imperdibles particulares. Pero la nit era joven y aun tuvimos cuerda para contemplar desde nuestra querida terraza a Pet Shop Boys y a Prodigy. De los primeros deciros que tienen un directo brillante. Sorprende conocer tantas canciones de un grupo al que nunca le has prestado atención. Elegancia y saber estar se combinaron a la perfección con sus buenas armonías vocales y sus bailecitos. De los segundos me quedo con “Breathe” por todos los recuerdos que connotan una canción tan mítica de cuando eras pequeño, pero la verdad es que su directo me parece realmente prescindible de contemplar. Esa sólo es mi humilde opinión, claro, porque la gente estaba desatada y se lo pasó en grande con el combo británico.

Para terminar a lo grande acudimos a la carpa Movistar donde el duo Cala Vento estaba dando cera y sacando brillo a las joyas punkarras de sus dos grandes álbumes. Creo que si continúan por la senda que están trazando pronto van a desbancar a Nueva Vulcano del trono. Tanto sus letras como sus riffs son para quitarse el sombrero.

Primera incursión en el Cruïlla festival _ no de underscore peor sí de quién escribe_ y no puedo más que recomendarlo a partir de ahora. Buenos escenarios y sonido, facilidad para moverse y pedir por el recinto aun estando el cartel de entradas y abonos agotados y sobre todo ni rastro de guiris, ¡imposible no disfrutar así!.

_ Nacho Gutiérrez Callao

cronica_cruilla_2017

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