
Eli Paperboy & The True Lovers + The Right Ons
Me siento delante del ordenador con un trozo de turrón de jijona que aún quedaba de la panera de navidad, me pongo el “Roll With You” para ambientarme y abro un documento en blanco de word. Empiezo a escribir y al rato mi madre entra a mi habitación. “Nena, qui són aquests que escoltes? Sembla que facin música de la d’abans”. Equiliqua. Ha dado en el clavo. Y es que nunca antes el público de la sala Apolo había estado tan cerca del Memphis de finales de los años 50. Y todo gracias a Eli Paperboy y sus True Lovers, quienes ponen ante nuestros ojos y oídos el más auténtico soul, con influencias del gospel, el blues y el R&B.
Frecuentemente comparado con Otis Redding o Sam Cocke, Reed nos deleitó con su potentísima voz, sus melodías dramáticas y bailables a la vez, sus letras con historias de amores y desamores, y una banda que le acompaña al terreno de “los grandes”. Porque Eli ha sabido citar a los clásicos sin convertirse en un simple “revival”, es un niño de hoy que se ha apropiado sin nada de nostalgia de un estilo abandonado, como si el mismo soul supiera que un jovencísimo chico de Brooklyn vendría a rescatarlo. La música de Eli es de ayer y de hoy, música nueva mezclada con una alegre melancolía viejuna.
Debe tener bastante que ver que Eli fuera hijo de un crítico musical y que su casa estuviera llena de vinilos para su goce y disfrute. Así pues, Eli se empapó de los clásicos jugando y aprendió el solito a tocar el piano, la armónica y la guitarra imitando a sus grandes ídolos. O a los de su padre. No tardó en hacerse notar en el panorama musical de Boston. Este éxito inicial lo llevó a Mississipi, donde conoció a Sam Carr, quien lo apadrinó y le puso el sobrenombre de “Paperboy”, o el chico de las revistas, por los trajes y los sombreros que llevaba y con los que nos sigue conquistando, aunque el sombrero haya sido sustituido por un estudiadísimo tupé.
Esmoquin negro con motivos florales aterciopelados de color rojo fue la vestimenta escogida para venir a Barcelona. “It’s new” confesó. Y con esto y su tupé empezó el derroche vocal e instrumental en el que no faltó de nada. Lo presentó su colega el saxofonista, con todo el show que esto implica, alabando la estrella por venir y buscando el grito del público, que enseguida se sumó a la fiesta. Más gritos cuando el “Chico Boom Boom” apareció andando en el escenario dispuesto a dar lo mejor de si.
Nos anticipó temas de su siguiente disco que saldrá en abril, de nuevo con el sello Q Division, y no echamos de menos los hits del “Roll with you”. Bailamos con “Stake your claim”, “Won’t give up without a claim” y “(Doin’ the) Boom Boom” y nos ablandamos con “It’s easier”, “I’m waisting my time” y “She walks”.
Eli graba sus temas en cinta, usando instrumentos viejos y muy usados para reproducir el sonido de la época. Si se molesta tantísimo en imitar el sistema de grabación analógico de los sesenta, nos es de extrañar que la puesta en escena sea también una recreación tan perfecta, con toda su formación de septeto en el escenario, todos animadísimos e igual de entregados pero dejando relucir a la estrella, que dialoga constantemente con el público.
Después de la experiencia en el Primavera Club del año anterior, no podía dejar de pensar en una posible invasión de escenario. Y así fue, aunque un tanto más modesta que la precedente. Cuando sonó “The Satisfier” los chicos invitaron a algunas chicas a bailar con la banda. Obviamente simpático pero no tan espectacular como en el Auditori del Forum, con todo el público graciosamente desmelenándose al lado de Eli durante un par de temas, no consigo recodar exactamente cuantos de lo bien que me lo pasé. Nunca me había compensado tanto perderme un partido del Barça como aquella noche.
Perdonamos a Eli por no invitarnos a todos a subir esta vez. Simplemente no cabíamos. Y es que el Apolo estaba llenísimo. Con las entradas agotadas, la sala ya estaba casi llena cuando los The Right Ons nos ofrecieron un magnífico concierto para empezar a calentar motores. Y vaya si los calentamos. Abrieron el concierto con canciones de su nuevo album “Look Inside, Now”, temazos como “Frontline”, “Come Running” o “Look Inside”, pero el público se alborotó con “Do your thing” y “Walking in the river”. Y se re-alborotó cuando los dos saxofonistas y el trompetista de Eli se unieron a la banda para tocar un animadísimo “Do the dancefloor”. El buenrollismo, la energía y la forma de entregarse al público del cantante, el ritmo y la encantadora forma de bailar del guitarra, la simpatía del batería que estuvo on fire todo el concierto y la elegancia del bajo formaban un completo excelente digno de cerrar el concierto con el “Satisfaction” de los Rollings. Soul, rock, psicodelia y funk por un tubo. “Satisfaction” y “The Satisfier”. Y satisfechos quedamos también nosotros. Que bueno que los The Right Ons y los chicos de Eli se lleven tan bien. Aunque no me extraña con la bonita gira que se han pegado juntos. Los madrileños acaban de grabar su nuevo disco con Ed Valauskas, uno de los productores del “Roll with you”, o sea que ya va quedando todo en familia.
Y en familia se despidieron también del público del Apolo, doing the Boom Boom todos juntos. Fue una noche completísima y de alto nivel. Mi madre tararea también los coros femeninos. Booom Booom…
Vinyet Escobar