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_Dredg + Judgement Day + Segunda Apnea


_Gustavo Ozpin
_16 de Octubre de 2009
_Razzmatazz 2, Barcelona

Dredg + Judgement Day + Segunda Apnea

 

Organiza: http://www.lasttourinternational.com/

_Somos esclavos de nuestro tiempo. Y mientras no dispongamos de un soñado transportador de materia, nos tendremos que conformar con las medios de locomoción actuales y nuestras sufridas piernas. Estos forzosos inconvenientes, impidieron que llegásemos a tiempo para poder contemplar que tal se las gastan los prometedores Segunda Apnea sobre el escenario.

Jugdement Day saltarían al ruedo con un notable retraso respecto al horario establecido. Este peculiar trío que acompañan durante el extenso tour al plato fuerte de la jornada, no tuvo más remedio que reducir su set a tres temas. Los de Oakland ofrecen rock metal, a cargo de violín y cello con una base rítmica soportada por un batería. Pasajes con nervio, vigorosos, que juguetean con la parte más zíngara de unos System Of A Down y, como no, que deja un inevitable y placentero regusto en la sesera a los infalibles Apocalyptica. Para los más escépticos para con el rock poderoso, apunten que Anton Patzner fue reclutado como violinista durante una temporada por los – o mejor el – culo inquieto Bright Eyes. Entusiasta ovación para despedirse de la banda, de manera intermitente ya que volverían a ensamblarse con Dredg en diversos temas.

A comienzos de la década, el metal moderno se presentaba gravemente herido, anquilosado, bloqueado, con síntomas de parálisis, perdido en un laberinto de inexistentes salidas que cada vez se replegaba más sobre sí mismo, sin capacidad para dar un paso al frente. Por entonces, cuatro chavales procedentes del pueblo El Gato, estaban moviendo un trabajo – Leitmotif – que hizo que Universal, mediante el tentáculo Interscope, llamase a su puerta. La respuesta a dicho timbrazo fue un estupendo debut para la major. 'El Cielo', un hipnótico y conceptual álbum – inspirado en una pintura de Dalí – que desprende luminosas canciones, empujando al oyente a diluirse en pasajes etéreos dotado de guiños progresivos. Desde entonces han parido un par de discos que, ante cualquier otra evidencia, les ha servido para forjarse una base de fans fiel, entregada y entusiasta con su legado. Algo envidiable y digno de admiración en los tiempos que corren, donde cientos de bandas noveles se desinflan cuál reality de antena3.

A lo que hemos venido; sala llena con un retraso considerable, aparecen los cuatro de Bay Area encabezados por el dueño de esa prodigiosa voz que es Gavin Hayes. Arrancan directos sin dilaciones, 'Pariah' es el pistoletazo que hace que la espera de sus fieles haya merecido la pena. Ese brillante estribillo cantado a pleno pulmón por media sala, demuestra que los cuatro años de espera desde su última visita, han cicatrizado sin dejar marca. Le sigue 'Ireland' y ese agradable semi interludio que es 'Pessimistic' enlazado directamente con 'Saviour'. 'Information' y esa ovación coreada con ojos cristalinos en la recta final del tema. La conexión entre 'Down to the cellar' y 'Horizon' finaliza esta primera parte dedicada exclusivamente a su más reciente 'The Pariah, The Parrot, The Delusion'. Sí, el grupo ha decidido dividir su set de manera regresiva. Esto es un bloque por disco, de tal manera que finalicen con temas de su debut. Este hecho implica que flojee el empaque y, en cierta medida, el factor sorpresa del show.

La cabalgante 'Ode To the Sun' enchufa el nuevo tercio del álbum 'Catch Without Arms'. El tema que titula el disco presenta cierto deje a esos Life Of Agony del 'Soul Searching Sun' - adornos vocales a lo Keith Caputo incluidos – Tremenda 'Bug Eyes' con una slide guitar que hace de alfombra voladora y que se eleva hasta 'El Cielo'. Esas canciones de acento melancólico que miraban de reojo a los mismísimos Tool.

Para desgracia de los allí presentes, únicamente tres trallazos – más un interludio – de lo que sigue siendo a día de hoy, el disco con más chicha y más redondo del combo. Para concluir, un regalo en forma de canción para los die hard fans: 'Symbol Song'. Tema que abre su primerizo 'Leitmotif'. Sin dejar de tocar, dan paso a une premeditada despedida que no por ello menos efectiva. La música sigue sonando mientras van desmontando el set de batería de Dino Campanella hasta dejarlo vacío, exceptuando el teclado que le acompaña – sí señores, es capaz de aporrear con la derecha y acompañar al teclado con la izquierda – Un generoso Gavin Hayes baja a saludar a los que se agolpan en las primeras filas. La gente sonríe.

Completa descarga de temas sin apretar a fondo, o maltratando según se vea, esas canciones que les situaron ligeramente en el mapa. Tal vez la presión de estar jugando en tiempo de descuento, les imposibilitó ese broche de oro ('The Canyon Behind Her' estaba en el setlist, pero no pudo ser). Aún así demostraron su pericia sobre el escenario, exceptuando algún despiste del que se esconde tras los platos y parches. El resultado es más que correcto, con canciones que brillan más en vivo que en la grabaciones. El pero viene en cómo afrontar el futuro en próximas grabaciones. Conocedores de lo que fueron capaz, deben ganar esa confianza y seguridad en alcanzar esa cota prometedora que fue su debut oficial. Cima que habrá que reinar eligiendo la senda correcta, sin prostituirse por el camino. Aquello que les abrió del circuito local, y les otorgó cierto halo de épicos. Sería decepcionante que, el día que finalicen su carrera, al repasar su colección siga siendo 'El Cielo' el que esté en lo más alto – aunque dicho así suene a paradoja - Los seguidores y los años, se encargaran de colocar todas sus obras dónde proceda. Somos esclavos de nuestro tiempo.



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