
Entradas agotadas desde hacía semanas, un cartel y un precio más que atractivo de la mano de LastTourInternational, y un cambio de sala, de la mediana a la principal, auguraba el devenir de la velada. Como nexo común entre las formaciones, una década de vida y el hardcore. Pero eso sí, con una peculiar visión de el mismo a través de distintos prismas.
Se nos están atragantando los triples carteles. Una vez más, nos perdimos a los encargados de arrancar la noche, en este caso Poison The Well. Por suerte esta vez para nosotros, y a juzgar por los comentarios del entorno, no se les echará de menos. Aparentemente defendieron un escueto set, denostado por un horrible sonido. A pesar de visitarnos con la excusa de descargar un aceptable 'The Tropic Rot', no fue la noche del metalcore. Más suerte en su próxima visita para los de Florida.
Thursday, es una banda a tener en cuenta en futuros pasos por el territorio. Eso sí, siempre y cuando sean cabeza de cartel, lo ubiquen en un espacio más recogido, y tengan el día. El viernes lo tuvieron. Testarudos en su propuesta, los chavales de New Jersey no han vacilado durante la última década. Han tenido que lidiar con el trato recibido por Victory Records, con los que casi llegan a las manos. Sufrieron el agridulce paso por una multi como Universal, que les brindó la oportunidad de ser producidos por el cotizado ex Mercury Rev, Dave Fridmann. Y durante el trayecto, se toparon con el capo Brett Gurewitz, que les indicó que aparcasen en su mansión de Epitaph Records. En el camino han ido facturando canciones como para sacar la cabeza del mar del screamo y agitar las manos reclamando una mayor atención. Canciones como 'The Other Side of the Crash/Over and Out (of control)', que supuso el acelerón de salida del repertorio que nos toca. Eléctrica y ardiente a partes iguales, pero devilitada por un sonido borroso. Para continuar, echarían mano del aclamado Full Collapse, para rescatar 'Paris In Flames' y 'Understanding in a Car Crash'. El cochambroso sonido iba mejorando levemente, hasta otorgarles el más aceptable de la noche. Geoff Rickly no pararía de menearse por el escenario, mientras demostraba que los pasajes vocales dónde no maltrata su garganta, suenan nítidos. Aunque en los envites a rugidos, fue el teclista, Andrew Guerding, quién se llevaría el palmares. Por cierto, que este cumplía años ese mismo día y el grupo se tomaría un respiro para brindar con cava. Mantuvieron la velocidad de crucero con 'Reuscitation of a Dead Man', 'Friends in the Armed Forces' y la planeadora 'Circuits of Fever' del Common Existence, publicado a primeros de año. Arrancaron aplausos para adentrarse en la recta final con la incendiaria 'At This Velocity, 'Division st.' - hacen mal en dejar el álbum War All The Time, tan de lado - y Jet Black New Year, como broche final. Set breve, con nervio y respondido con ovaciones de los más entusiastas que ocupaban el eje central de la sala grande.
En encumbramiento de Rise Against ha sido, aparentemente, tan sencillo como subirse en una escalera mecánica y esperar a llegar al final. Defensores del derecho de los animales, y miembros de PETA, straight edge a ultranza y con un particular enfoque positivo en la temática de sus letras. Hasta aquí, nada del otro jueves. En sus primeros pasos, practican un hardcore melódico, fiero y crudo, aderezado de una carrasposa voz, que puede evocar a los añorados Good Riddance. Con estos llegaron a compartir un tema, y como era de esperar, el amparo de su crecimiento bajo el sello insigne Fat Wreck Chords. Pasarían a firmar con la casa discográfica de Steven Spielberg, Dreamworks Rec., y alcanzan en 2004 el disco de oro en su país natal, con 'Siren Song of the Counter'. Obviamente, se posicionaban hacia un sonido más amable dónde escondían los dientes. Su vocalista, Tim Mcllrath pondría voz en un par de ocasiones en temas de Berri Txarrak y por estos lares, se le vería con mejores ojos. El último largo fue lanzado el año pasado, Appeal to Reason. Edulcarado y con mucho sifón, si se compara con sus dos primeros discos. Han levantado el pie del acelerador, pero aún así sigue habiendo un puñado de canciones dignas, que es lo que interesa.
Eligieron el cañonazo de apertura de dicho álbum para presentarse, 'Collapse (Post-Amerika)' - ¿han mencionado por ahí Bad Religion?- y todo estalló por los aires. Batallas abiertas por diferentes puntos de la sala, que hacían de la pista principal una especie de cúpula del trueno. Unos segundos bastaron para que los de Chicago se percatasen, de que tenían a todos metidos en el bolsillo y que iban a salir por la puerta grande. Sin tregua, fueron a por 'State of The Union', y el ambiente subía de temperatura. Potente ejecución y, para variar, el sonido que ya no hay dios que lo remedie. Bajaron de marcha para abordar 'Re-Education (Through Labor)', aunque por poco tiempo. Mientras sonaba 'Paper Wings', ya se veía a gente en volandas sobre las primeras filas. Cuando llegó 'The Good Left Undone', muchas personas huían de la zona zero en la que se transformó el foso, con un rostro nada envidiable. Me alegro de encontrarnos en un lateral en el que estas en el juego, pero sin padecer lo que se vislumbrabá por ahí.
Este tipo de eventos es similar a una carrera de fondo, nada recomendable salir a sprint, que luego vienen las pájaras. Todos los que sucumbieron, no disfrutarían del inicio marcial y progresión redonda de la coreada 'Chamber the Cartridge'. La tónica continuaría, más o menos, por los mismos derroteros en 'Drones' o 'Blood to Bleed', y ni mención de sus primeras grabaciones, hasta 'Blood Red White & Blue'. Círculo de la muerte en la parte central, por peticion del correcto frontman, y aquello ya echaba humo. De estar Iker Jiménez presente, hubiese afirmado que lo que teníamos ante nuestros ojos, era una posible puerta al inframundo. Muy celebrada pero, por desgracia, única y exclusiva de la compilación Revolutions Per Minute - al día siguiente, en Madrid, la sustituirían por 'Black Mask & Gasoline', cantada junto a Gorka de Berri Txarrak - Para acabar, programadamente, volvieron a los cauces menos feroces con 'Prayer for the Refugee'. Y hasta aquí el plato principal del menú. Como postre, las acústicas 'Swing Life Away' y 'Hero of War'. Empachó al venir seguidas, mucho más digerible si se hubiesen intercalado dentro del conjunto. Al mismo tiempo, fue la ocasión idónea para que el populacho filmase la actuación con sus cámaras compactas y sus móviles 3G _de Gilipollas _y de la nada se levantasen tímidamente, demos gracias, mecheros encendidos a lo 'Wind of Change' de Scorpions. No lo duden, el borreguismo de este siglo se esparce en todas las direcciones. Como copa y puro, 'Dancing for Rain', y para soltar el poco aire que quedaba en los pulmones, 'Give It All' y la gran 'Ready To Fall'.
Resultado: satisfechos una inmensa mayoría que se engancharon a la mitad de su carrera, cabizbajos los que esperaban más, muchísimo más, de sus contundentes días bajo el techo de Fat Wreck Chords. Por otro lado y no menos importante, la evidencia de que una pequeña masa de muchachada mongoloide nos rodea. Piensan que, vayan a saber porqué, esto es una especie de valetudo. Pero claro, los postulados y el 'saber estar' en estos acontecimientos, no están en descarga directa, ni se desempaquetan con Unrar. Nada nuevo bajo el sol, que no nos hubiesen avisado Madball hace casi 3 lustros: "Times are changing for the worse, Gotta keep a positive outlook..."