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The Head and the Heart Razzmatazz

The Head and the Heart Razzmatazz

El sábado 4 de febrero estuvimos en la presentación de “Signs of Light”, tercer trabajo en la carrera del combo de Seattle, The Head and the Heart. La oportunidad de verles nos la brindaba Doctor Music.

The Head and the Heart me engancharon adictivamente allá por 2010 con su álbum de debut de título homónimo. Por aquel entonces sus canciones rezumaban a folk rock cercano a grupos de la talla de Fleet Foxes. Su siguiente paso en 2013 con “Let’s Be Still” me descolocó un poco al principio, las primeras escuchas no me aportaron grandes sensaciones. Su sonido se había tornado mucho más pop y acaramelado, aunque con el tiempo aprecié las buenas melodías que contiene a lo largo de su minutaje. Y llegamos al presente con “Signs of Light” con el que dan el salto de Sub-Pop a la multinacional Warner Bros y dotan a sus nuevas composiciones de mucho más azúcar para gustar a todos los públicos, lo que por supuesto disgusta a quien escribe estas líneas.

Entramos a la sala Razzmatazz 2 justo a tiempo, cuando aparecían en el escenario. De gente, regular. No estaba vacío, se notaba buen ambiente, aunque quizá no el que se podría esperar tratándose de un sábado. Desde el primer corte el público presente se mostró entusiasta sobre todo con sus nuevas canciones. Para que os hagáis una idea me sentía más cercano a un concierto de Lori Meyers o Supersubmarina observando a los asistentes que a uno de The Avett Brothers o Fleet Foxes, consecuencia directa de su nuevo rumbo sonoro.

El sonido fue de calidad durante todo el show aunque no tanto el espectáculo visual. Los bailecitos amanerados le quedan bien al cantante de Belle and Sebastian pero no a todo el mundo y esa fue la sensación que me rondó cada vez que el principal vocalista soltaba la guitarra y cantaba pandereta en mano. La formación estaba compuesta por seis miembros. Batería, bajo y teclado, más bien en un segundo plano y el trio principal que integran la chica del violín y voces angelicales junto con los dos guitarras que se intercambian el papel de cantante casi en todas las canciones.

Hubo buen rollo y la gente aplaudía con ímpetu tras los hits más comerciales del grupo de Seattle. “All We Ever Knew”, canción que abre el nuevo disco fue una de las vencedoras de la noche. Reconozco que supieron repartir muy bien su repertorio y aparte de satisfacer a sus nuevos adeptos también hicieron pasar un buen rato a los más puristas como un servidor.

No faltaron trallazos como “Lost In My Mind”, “Winter Song”, “Ghost” o la maravillosa y épica balada con la que se despidieron de manera impecable, “Rivers and Roads”, 4 minutos y 44 segundos con los que se sacuden con creces la mediocridad de la mitad de su setlist.

_ Nacho Gutierrez “Callao”. Fotos Kristel Cardenas

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